• Fundación Luz Casanova: cuando las víctimas son adolescentes

      Cada vez más chicas se ven atrapadas en relaciones afectivas con un componente violento (aunque muchas no son conscientes de ello). Por eso, el dinero recaudado en la III Carrera Hay Salida se donó a una fundación que les ayuda a salir de ese infierno.

      La violencia de género es una realidad entre adolescentes. “Es igual que entre adultos, pero con una violencia sexual brutal que se desencadena mucho más rápido”, explica Julia Almansa, directora de la obra social de las Apostólicas del Corazón de Jesús, a la que pertenece el programa Mercedes Reyna de atención psicoeducativa a adolescentes víctimas de violencia de género (de la Fundación Luz Casanova), que en 2016 fue el receptor de la recaudación de la III Carrera Hay Salida contra la Violencia de Género.

      Centrada en la violencia de género en adolescentes

      El proyecto comenzó a funcionar en 2013, primero como iniciativa privada y, después, gestionado por la Comunidad de Madrid.

      Su objetivo es ayudar a estas chicas psicológicamente a superar lo vivido, a identificarlo, a cortar con la relación si aún está en ella. Desde el primer contacto, la atención es inmediata y las víctimas se encuentran con un espacio de total confidencialidad (las llamadas a esta fundación son derivadas desde la Fundación ANAR.

      Son menores de entre 14 y 18 años (aunque ha llegado a haber algún caso de 12). La mayoría no ha denunciado (algunas empiezan la terapia cuando aún están en la relación) y muchas ni siquiera se tienen a sí mismas por víctimas. “Tener un novio celoso se identifica con cuánto me quiere”, explica Almansa.

      Antes de la violencia física, sin ella o en paralelo, sus novios han establecido una situación de control: conocen las claves de sus redes sociales, les exigen fotografías de cómo van vestidas, las alejan de sus amigas, llaman centenares de veces para comprobar que están en casa.

      “La violencia trasciende edades, niveles sociales y culturales. No hay un perfil de agresor ni de víctima. Algunos pertenecen a familias desestructuradas y otros están en las mejores universidades”, añade Julia Almansa.

      Las familias

      Muchas veces los padres son ajenos a lo que está sucediendo y los primeros sorprendidos al constatar que desconocen determinados aspectos de la vida de su hija. El programa Mercedes Reyna también les ofrece a ellos intervención psicológica y apoyo jurídico (la mayoría opta por no denunciar).

      “La intervención familiar es muy importante en la recuperación. Si su entorno es negligente, normalmente la situación de violencia se acentúa”, advierte Elena Valverde, coordinadora del área de igualdad de la organización y abogada.

      Junto a la parte de intervención con las víctimas, el programa Mercedes Reyna trabaja también a otros niveles, como la prevención en las aulas de la ESO e intervenciones con los equipos educativos y con asociaciones de padres.

      • Más información
      • Fundación Luz Casanova
      • C/ José Marañon, 15
      • 28010, Madrid.
      • Teléfono. 914454169
      • Web